"Siempre hay una manzana podrida, y debemos sacarla antes de que pudra todo el cajón". La sentencia, conocida desde hace años pero no por eso menos real, fue utilizada la semana pasada por el gobernador José Alperovich. ¿A qué se refería? A los escandalosos sucesos descubiertos en la comisaría de El Manantial donde un preso, según una denuncia, vendía droga ante las permisivas libertades que obtenía de quienes tenían que liberarlos. La noticia, difundida por LA GACETA el domingo pasado, cayó como una bomba en el Ministerio de Seguridad Ciudadana, a pesar de que ya debían saberlo ya que la denunciante se había presentado ante ellos a principios de mes. De la investigación administrativa que están realizando surge que un oficial de Policía es el principal responsable de lo sucedido. Un hombre que ya no trabaja en esa dependencia pero del que sus propios jefes desconfían: llegó a El Manantial luego de haber sido trasladado de al menos otros tres destinos.

Al gobernador, al ministro Mario López Herrera y al jefe de Policía, Hugo Sánchez, les sorprendió la noticia de que se estuviera vendiendo droga en la comisaría. Pero cuando vieron la foto publicada el domingo en LA GACETA y el video que se dio a conocer un día después advirtieron que algo estaba realmente mal. Cristian y FernandoAchén, los hombres que estaban detenidos en esa comisaría desde octubre del año pasado parecían moverse con absoluta impunidad dentro de la dependencia. En la foto se los ve a ambos arriba de una moto policial, saludando a quien inmortaliza la imagen. En el video se observa a Cristian Achén intercambiando algo con un adolescente del lado de afuera de la comisaría. Según la denuncia, droga por dinero.

El video obligó al juez federal Mario Racedo a ordenar un allanamiento en la comisaría. Pero en el medio la información se filtró. Cuando Gendarmería llegó a la dependencia, los policías ya los estaban esperando y no se encontró nada en poder de Achén.

El Gobierno entonces inició sumarios administrativos, que mañana serán remitidos al comisario general Fernando Maruf, jefe del Departamento de Inteligencia Criminal (D2). Dos comisarios de El Manantial (el que estaba actualmente y el que había estado antes) fueron pasados a retiro. El jefe de zona y dos subcomisarios fueron puestos en disponibilidad, a la espera de destino. Y todo el personal subalterno fue trasladado.

Pero antes del escándalo, un oficial de Policía ya había dado muestras de su afinidad con los dos detenidos, organizando asados y sacándose fotos con ellos, según determinaron hasta el momento las mismas autoridades del área de seguridad. La foto en la moto la habría tomado ese mismo oficial. "Si hubo irregularidades, se cometieron cuando él estaba de turno", afirmó la fuente consultada. El problema es que estaba de turno cada 48 horas. Aparentemente en su foja de servicios figuran varios hechos irregulares y por eso pasó de dependencia en dependencia y se ganó al rechazo de muchos de sus jefes y compañeros. Así y todo, seguía estando en la fuerza. Cuando Achén se enteró de la existencia del video en el que se lo ve intercambiando algo con el adolescente, salía afuera de la dependencia y gritaba que si las imágenes no desaparecían él iba a dejar de pagar.

El fiscal federal Emilio Ferrer ya elaboró una lista de las personas que, a su juicio, debe ser citadas a declarar como imputadas y detenidas, acusada de tráfico de estupefacientes, encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Pero antes de decidir, el juez Racedo quiere terminar de determinar algunas cosas. Entre otras, cuándo se obtuvo el video, por lo que ordenó que la filmación fuera sometida a pericias por el propio personal de Gendarmería.

La denunciante, en tanto, permanece bajo custodia ya que dijo haber sido amenazada en diferentes momentos, sobre todo después de que comunicó en la Secretaría de Seguridad Ciudadana que tenía en su poder un video que demostraba las anomalías que se estaban viviendo en la comisaría. Incluso desde la Jefatura de Zona II de la Regional Oeste la citaron a declarar un día a las 11 de la noche, a lo que ella se negó.